Santo Domingo, RD. – Los apagones prolongados en República Dominicana no solo afectan la calidad de vida, sino que también están generando fuertes repercusiones económicas. Comercios, industrias y el propio Estado han reportado pérdidas millonarias, lo que convierte la crisis energética en un problema de gran impacto nacional.
Subsidios crecientes y presión sobre el presupuesto
El Estado transfirió más de RD$30,800 millones a las distribuidoras en los primeros cuatro meses de 2025, monto equivalente a todo el gasto de inversión pública en ese mismo período (Ministerio de Energía y Minas). La Asociación de Industriales de Herrera alertó que esta situación se ha vuelto un “cataclismo financiero”, pues los subsidios superan todo límite y desplazan recursos destinados a educación, salud y obras públicas (Diario Hoy).
Pérdidas en comercio y productos dañados
Según el Consejo Nacional de Comerciantes y Empresarios (Conacerd), los negocios del país registraron pérdidas por más de RD$122 millones en solo seis meses debido a apagones. Productos como carnes, embutidos, lácteos y bebidas se dañan por la falta de refrigeración, afectando especialmente a colmados y supermercados pequeños.
Costos industriales más altos
La Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) denunció que los apagones obligan a encender plantas de emergencia con gasoil, lo que eleva los costos de producción entre un 12% y 20%. El presidente de la AIRD, Julio Brache, indicó que “el costo industrial ha aumentado porque el gasoil siempre es más caro”. Esto impacta en la competitividad y retrasa cronogramas de entrega.
Impacto en el empleo y la inversión
Pequeñas empresas han reducido horarios o cerrado temporalmente, lo que significa pérdida de empleos. Además, el clima de inversión se ve afectado: la AEIH advirtió que la crisis eléctrica mantiene al país “atado a un esquema excluyente que genera pobreza e inequidad”, frenando el desarrollo y desincentivando capital extranjero (Hoy Digital).
Inflación y aumento del costo de vida
El sobrecosto de producir con plantas privadas se estima en US$1,000 millones anuales, cifra que finalmente se traslada al consumidor en forma de precios más altos (ADIE). Como resultado, las familias dominicanas enfrentan tarifas eléctricas elevadas, gastos en inversores y pérdida de alimentos, lo que erosiona su economía doméstica.
El impacto económico de la crisis energética es profundo: más subsidios, más inflación, menos competitividad y mayor presión sobre familias y empresas. Resolver el problema eléctrico es una condición indispensable para el desarrollo del país.
Sigue en TuRepublica.com las últimas noticias República Dominicana sobre el impacto económico de la crisis energética y las soluciones en curso.










