En la República Dominicana, hablar de energía es casi un tema de fe. Creemos que mañana mejorará, aunque hoy estemos con el inversor encendido y el abanico apagado. Pero con acceso a fuentes técnicas, reportes oficiales y realidades que muchos prefieren evitar, puedo decirte algo claro: sí se puede lograr un sistema energético confiable, moderno y justo. Solo hay que tomar decisiones valientes.
Aquí mis cinco recomendaciones clave, directas al grano:
1. Invertir ya en la red de transmisión
El problema real no es solo generación: es que la electricidad no llega bien a donde debe llegar.
- La red es vieja, sobrecargada y vulnerable.
- Las interrupciones ocurren porque los cables y transformadores no soportan la carga.
- Hay nodos eléctricos que no se han actualizado en más de 20 años.
Recomendación: Lanzar un plan nacional de modernización de la red eléctrica con auditoría independiente, cronograma público y penalidades por retraso. La red debe estar al nivel de la nueva generación renovable o no servirá de nada.
2. Reforma seria en las EDEs (y dejar de tapar el sol con un “aplatanador”)
Las Empresas Distribuidoras de Electricidad son el punto más débil del sistema. Las pérdidas por robo, mala gestión y corrupción interna son insostenibles.
- EdeSur reporta pérdidas de hasta un 54 %.
- Hay sectores enteros conectados de forma ilegal con complicidad local.
- El cobro sigue siendo débil y politizado.
Recomendación: Fusionar las EDEs en una sola empresa mixta, semiautónoma, con gestión meritocrática, metas de reducción de pérdidas y supervisión internacional. No se puede seguir premiando ineficiencia.
3. Acelerar la inversión en energía renovable distribuida
RD tiene sol, viento y hasta biomasa. Pero seguimos dependiendo de gas, fuel oil y carbón.
- Los proyectos renovables a gran escala crecen, pero no así los techos solares o los microparques.
- El proceso para conectar paneles solares al sistema sigue siendo burocrático y desmotivador.
Recomendación: Crear un programa nacional de paneles solares en techos para hogares y pymes, con financiamiento blando, instalación certificada y crédito fiscal. Un plan de 100,000 techos solares en 3 años reduciría drásticamente la demanda en horas pico.
4. Instalar baterías ahora, no en 2027
La transición energética sin almacenamiento es como tener nevera sin inversor: útil solo cuando hay corriente.
- Ya se licitaron 300 MW en baterías, pero la instalación es lenta.
- Cada día sin ellas es una oportunidad perdida de estabilizar la red y aprovechar renovables al máximo.
Recomendación: Invertir de forma agresiva en baterías a gran escala, priorizando zonas de alta densidad como el Gran Santo Domingo y Santiago. Además, permitir a hogares y empresas almacenar energía con incentivos.
5. Educar al ciudadano para que no siga “quemando” energía (y su bolsillo)
Un sistema sostenible requiere también una cultura energética. En RD seguimos usando bombillos incandescentes, neveras obsoletas y aires sin control.
Recomendación: Iniciar una gran campaña educativa sobre eficiencia energética y consumo responsable, desde las escuelas hasta los colmados. El ahorro más barato es el que no se consume.
Conclusión final: valentía política y visión de largo plazo
RD puede ser un modelo energético en el Caribe. Pero eso no se logra con promesas ni con fotos de inauguraciones, sino con acciones técnicas, duras, a veces impopulares… y profundamente necesarias.
Si queremos un país donde el inversor sea un lujo y no una necesidad, hay que actuar. Y hay que hacerlo ahora.










