Vamos a hacer política de a duro

Vamos a hacer política de a duro

Los retos de la participación política de las personas LGBTQI en la República Dominicana

Santo Domingo.-Durante los últimos meses me detuve a observar el escenario político dominicano de cara a las próximas elecciones que se realizarán en 2020. De forma intencional quité la mirada de los líos entre Leonel y Danilo, de los aprestos para la reforma constitucional y del teatro de Ranfis Trujillo y centré mi atención en las candidaturas a puestos municipales de varias personas pertenecientes al colectivo LGBTQI dominicano. Incluso llegué a comunicarme con alguno de los candidatos para darles sugerencias a partir de mi experiencia en las elecciones del 2016.

Tengo que reconocer la valentía y la entereza de las cuatro personas que se la jugaron “a mano pelá” para intentar ocupar un puesto representativo en los municipios de Azua, Navarrete, Santo Domingo Este y Santiago, acudiendo al proceso de elecciones primarias realizado en el pasado mes de octubre. Lamentablemente ninguno de los pre candidatos LBTQI logró una candidatura, lo que sin lugar a dudas representa un golpe para este colectivo y una derrota para la frágil democracia dominicana.

No quedó ninguna persona LGBTQI en las boletas ¿Y ahora qué hacemos?   Es la pregunta que debe hacerse toda persona interesada en el real avance de los Derechos Humanos sea miembro o no de este colectivo en la República Dominicana, bajo el entendido de que la participación política y en la política partidaria es camino real que tenemos que recorrer para lograr las reivindicaciones sociales que le corresponden a esta y otras poblaciones impactadas por la discriminación y la vulneración de las libertades fundamentales en el contexto dominicano. Sentarse y ver pasar la caravana es una opción posible pero poco efectiva, pues los conservadores están metidos en los partidos políticos hace rato y quedarse quietas frente al embate de estos grupos es una opción poco inteligente.

Las personas LGBTQI dominicanas estamos convocadas a dar un paso más. Debemos fortalecer nuestra presencia en los movimientos políticos, posicionar nuestros temas y luchar por el poder que nos toca como un derecho más dentro del ejercicio pleno de la ciudadanía.

Participar en la vida política implica retos para cualquier persona o grupo. Partiendo de mi experiencia como político y activista reflexiono sobre algunos de los desafíos, que tiene que superar el colectivo GLBTQI dominicano para participar efectivamente dentro del mundo político partidario de cara a las próximas elecciones y más allá de las mismas.

Superar el modelo de participación por la vía de las ONGs.

Todos reconocemos los aportes de las organizaciones no gubernamentales (ONGs) dentro del proceso de lucha en favor de las reivindicaciones para el ejercicio pleno de la ciudadanía de las personas gays, Lesbianas bisexuales, trans, intersex y queer en República Dominicana, pero las ONGs están condicionadas por una serie de reglas que impiden, adrede, su involucramiento en la vida política partidaria. En otras palabras, si las personas LGBTQI queremos hacer política y participar en la política, las plataformas de las entidades de la sociedad civil sirven para poco.

 Nos guste o no, la política se lleva a cabo dentro de los movimientos y partidos políticos por ende las personas LGBTQI dominicanas estamos compelidas a crear estructuras políticas acordes a nuestros intereses sociales o a ingresar en las organizaciones políticas ya existentes que concuerden con   nuestros intereses.

Entrar en los partidos políticos amerita aprender a arrebatar. Posicionar nuestra agenda. Implica tener la sagacidad para entrar en los círculos donde se decide el quehacer político y asumir, desde una perspectiva de poder, el timón de nuestras reivindicaciones.

Superar el caudillismo.

El caudillismo con todo lo que implica, es un mal general en la República Dominicana, motivo de muchas de las retrancas sociales que tiene el estado dominicano desde su fundación. El caudillismo individual e institucional es una forma de sobrevivencia que ha limitado el avance del movimiento LGBTQI dominicano.

Superar el caudillismo implica comprender que la causa está por encima de las personas, que el posicionamiento personal e institucional es solo una pata de la mesa en el logro de nuestras metas y no el fin último. Que no es estratégico que los mismos   jugadores jueguen siempre en el frente en todos los juegos.

La superación de las practicas caudillistas es el camino para trabajar junto a los otros y las otras en pos de objetivos comunes.

Demostrar músculo político.

El colectivo LGBTQI dominicano tiene que auto reconocerse como una fuerza capaz de movilizarse políticamente y mover votos. La marginación y la exclusión real y asumida, la falta de oportunidades reales, la ausencia de una agenda mínima consensuada desde adentro, unido a los embates del movimiento conservador han impedido que el colectivo LGBTQI asuma y demuestre el poder real que tiene en el campo del activismo político.

En la política partidaria nada se da a cambio de nada, el juego del poder implica demostrar que tenemos el discurso y los cuerpos que ejercen plenamente ese discurso y el poder para crear en el cambio a nuestro favor.

Demostrar musculo político implica romper los esquemas de lo políticamente correcto, crear estructuras de acción política novedosas en correspondencia con realidad social del siglo XXI. Tomar la calle como escenario de nuestros reclamos. Mostrarnos tal cual somos, sin medias tintas. Lo que implica no tener miedo. Acudir a votar como un cuerpo asumiendo nuestras estéticas particulares, Llenar las urnas con el voto arcoíris.

Ser estratégic@s y táctic@s.

La política es como la guerra, un juego táctico con estrategias claras. Las personas LGBTQI necesitamos construir un discurso político basado en nuestros intereses y necesidades, Tenemos que romper la   narrativa que nos victimiza, asumir la radicalidad del bien. Estamos ante el reto de ser proactivos en el ataque a los que nos adversan. Diseñar planes de acción con los componentes propios de la política, entender que la realidad de construye y modifica a partir de un entramado de acciones ejecutadas en el corto, mediano y largo plazo.

Política se escribe con P de plata.

La política como cualquier acción humana necesita recursos y eso incluye el dinero. Uno de los graves problemas a los que nos enfrentamos las personas LGBTQI que hemos participado en el ruedo político en   la Republica Dominicana es la falta de recursos económicos para realizar nuestras actividades de forma digna.

Encontrar alternativas de financiamiento del accionar político grupal e individuar es fundamental. La inteligencia en el manejo de los recursos económicos es algo vital dentro de la acción política, sobre todo cuando los recursos son escasos.

Los y las LGBTQI dominicanos tenemos que reaprender a ser auto sostenibles, identificar estrategias de negocios que generen recursos. Fomentar el trabajo voluntario real. Identificar donantes particulares dentro y fuera del país, bajo propuestas innovadoras (en el caso de los dominicanos que residen en el exterior) Estas y otras acciones servirían de mucho para lograr unos mínimos necesarios para sostenibilidad.

Crear alianzas

Estoy convencido de que los grupos vulnerabilizados son mayoría en la Republica Dominciana por ende si nos uniéramos estratégicamente seriamos capaces de cambiar el escenario político a nuestro favor.

Crear alianzas implica reconocer que nuestros derechos son también los derechos de los demás, que nuestras luchas se conectan con las de otros grupos que son flagelados por los mismos verdugos. Implica izar la bandera arcoíris al lado de las mujeres que reclaman el derecho a decidir sobre sus cuerpos, de los campesinos sin tierra, de los desnacionalizados, de los caneros sin pensión, de los jóvenes explotados en los supermercados, de los muchachos del barrio a los que le ponen droga.

Para crear alianzas tenemos que ser capaces de reconocernos y reconocer la integralidad de nuestras luchas que en definitiva no es otra que Plenos derechos para todas las personas sin excepción alguna.

Nuestras alianzas tienen que superan el marco de los grupos vulnerabilizados. Tenemos que unirnos a los actores políticos cónsonos a nuestra causa, a los que hablan nuestro mismo lenguaje. Sentarnos a negociar nuestras propuestas y agendas con los candidatos que se expresan en favor de los Derechos Humanos.

 Recuperar los sueños e ideales.

  Los LGBTQI dominicanos estamos ante el gran reto de sonar.  La política supera la racionalidad, se fundamenta en los ideales, los sueños y las utopías. Los sueños personales y colectivos son el motor de acción de la política. El movimiento LGBTQI dominicano está convocado a visualizar y recrear un futuro mejor, recuperar la ilusión de un mañana en el que podamos ser realmente libres, una realidad distinta donde cada persona pueda vivir plenamente los Derechos Humanos. Donde cada hombre y cada mujer pueda amar sin tapujo alguno.

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