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Los muertos no votan: el estudio que tira por tierra los bulos electorales de Trump

Estados Unidos.- Como en cualquier otra cita electoral, en las elecciones de EEUU que se celebran hoy habrá, en la línea de meta, un ganador y un perdedor final. Pero en el caso de los comicios estadounidenses, con un sistema de voto indirecto y un conteo de votos que puede alargarse varios días, los candidatos buscan alcanzar, especialmente en esta ocasión, una holgada victoria que aleje los fantasmas de fraude electoral que el actual presidente, Donald Trump, se ha encargado de difundir para poner en entredicho un resultado que tal vez no le convenza.

En unas elecciones marcadas por la pandemia del coronavirus y la crispación política, Trump ha cuestionado la legitimidad de los votos por correo, llegando incluso a afirmar que el potencial de fraude podría ser “catastrófico”. En agosto, su hijo Donald Trump Jr. también decidió propagar acusaciones falsas de que el 8% de todos los votos en las primarias de Michigan de este año se emitieron utilizando votos por correo de personas fallecidas.

¿Pero podrían verdaderamente estar votando personas fallecidas? Instantes antes de la apertura de las urnas, en EEUU casi 100 millones de estadounidenses ya habían emitido su voto con la intención de, como señalan la mayoría de las encuestas, cerrar definitivamente el capítulo de Donald Trump y abrir el de Joe Biden o, en caso contrario, darle una última oportunidad de otros cuatro años al republicano.

Con el objetivo de conocer el alcance del miedo a la manipulación de votos y a un escenario poselectoral que se presagia turbulento, el equipo de científicos políticos de la universidad americana de Standford ha analizado aproximadamente 4,5 millones de votantes del estado Washington en busca de alguna evidencia de este tipo de fraude que involucre a personas fallecidas.

En total, solo han encontrado 14 casos en los que una papeleta puede haber sido robada o presentada en nombre de alguien que ya haya muerto. Y a pesar de ello, los autores recalcan que incluso en estos contados casos no es posible relacionar de forma comprobable que se deba a un intento fehaciente de fraude electoral y que se deba a una coincidencia administrativa.

Estos hallazgos, aunque se refieran específicamente a Washington, arrojarían dudas sobre la posibilidad de que el fraude electoral con votos de muertos suponga un problema generalizado, tal y como ha puesto en tela de juicio Donald Trump.

[Sigue la cobertura de la noche electoral de EEUU en El Confidencial]

“Estamos hablando de un 0,0003 por ciento de todos los votantes durante un período de 8 años”, señala Andrew Hall, investigador principal del Instituto de Stanford para la Investigación de Políticas Económicas (SIEPR) encargado de realizar el estudio.

El voto por correo ha sido siempre una fuente de controversia en las elecciones estadounidenses. Los encargados de verter la sombra de la sospecha sobre el sistema de votación han aventurado que se pueden producir casos de sobornos, papeletas duplicadas o registros falsos que “amenazarían la legitimidad del gobierno elegido democráticamente”, explican desde Standford.

Sin embargo, las investigaciones no han sido capaces de descubrir una evidencia clara de que estos sean problemas comunes en las elecciones estadounidenses modernas, ya que las diferentes estados han activado y puesto en marcha medidas efectivas para frustrar posibles fraudes.

Washington, laboratorio ideal

Además, en el caso específico de personas que intenten engañar con el voto de un elector fallecido, la argucia es más fácil de detectar porque los datos de quien vota y quién mure “son asuntos de dominio público“, explica Hall.

El confidencial

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