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La Restauración: Auténtica guerra de liberación nacional

Por: Providencia Rossi Pujols

Augusto Bravo Mena
Augusto Bravo Mena

Santo Domingo. La gran enseñanza del movimiento nacionalista y revolucionario de oposición a la anexión de República Dominicana  a España, conocida en la historia como la Restauración de la República, es que el pueblo aprendió que tiene raíces españolas y no es español, sino dominicano, según explica el Decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Al analizar el hecho que se produjo a raíz de la anexión de República Dominicana a España, luego de haberse consumado la Independencia Nacional del 27 de Febrero de 1844, el doctor Augusto Bravo Mena, asegura que,  “Este acontecimiento nos ayudó a comprender definitivamente que no  éramos españoles, la clase dominante y sectores pro España, consideraban que éramos españoles y así se lo inculcaban a la población,  en ese gran acontecimiento de nuestra historia aprendimos que tenemos raíces  españoles, pero que no somos españoles, somos dominicanos”, dijo el también catedrático de historia, al destacar que de ahí, la gran importancia de resaltar el hecho histórico de la Restauración, el cual permitió  restaurar nuestra república, nuestra independencia.

República Dominicana fue  anexada a España el 18 de marzo  de 1861 por el  grupo dominante, encabezado por Pedro Santana, quienes querían preservar sus privilegios como clase  élite, pero enseguida inició la lucha de varios sectores del pueblo que se oponían, por lo que  hubo manifestaciones desde el primer momento, pero la  manipulación, el control del Estado y vínculos  a sectores extranjeros posibilito que Santana llevara a cabo la anexión, a 17 años de que el país declarara su independencia luego de 22 años de haber estado sometida por Haití.

De acuerdo a Bravo Mena, la gran trascendencia  de la guerra de la Restauración  radica, en que fue  protagonizada por el pueblo en su conjunto, que a diferencia de la lucha independentista, realizada por la clase media urbana, la pequeña burguesía, en el proceso de restauración de la república  participaron todos los sectores del país,  desde los campesinos, obreros, intelectuales, profesionales, militares, fue una lucha popular.

Aunque el profesor Bravo destaca que lo que pasó no puede modificarse, asegura que es necesario estudiar el pasado, la historia, debido a que por ejemplo, “El período histórico de la restauración nos enseña que,  un pueblo aunque sea  pobre, humilde,  sencillo, y  mal equipado,  se  enfrenta a otro puede vencerlo y esa es una gran enseñanza de la restauración”, al asegurar que otra de las enseñanzas que podemos aprender de la lucha restauradora es  que cuando los dominicanos se unifican, se empodera  pueden lograr los  objetivos colectivos que se proponen.

La guerra restauradora que luego de dos años de lucha, concluyó exitosamente con el Grito de Capotillo el 16 de agosto de 1863, del cual hoy se cumplen 155 años, fue protagonizada por dominicanos, mucho de ellos jóvenes como Gregorio Luperón quien fue la primera espada de tan importante episodio de la historia del país, pero también hubo otros personajes fundamentales del proceso restaurador como Gaspar Polanco, Pedro Antonio Pimentel, Benito Monción,  Santiago Rodríguez, (quien encabezó el emblemático Grito de Capotillo), quienes además de restaurar la Independencia Nacional, lograron desplazar del poder del sector tradicional que representaban los Hateros.

 “En ese contexto histórico los grupos  predominantes fueron conservadores y el escenario político estuvo dominado entre pedro Santana y buenaventura Báez, ambos anexionistas, que perseguían  aumentar sus privilegios”, destaca el Decano de humanidades al asegurar que entre las causas internas que  propiciaron la anexión a España estuvieron la  crisis económica , el alto nivel de corrupción tanto de Buenaventura Báez, como de pedro Santana,  que posibilito un desaliento en la población y una  falta de fe y expectativa, cuya única solución  era anexar el país a una potencia extranjera.

En cuanto a la coyuntura internacional, la guerra  de secesión de Estados Unidos, el intento de Francia de  ocupar a México, de la guerra de Crimea, posibilito que en el  plano internacional se cambiara la correlación de fuerza, lo que favoreció que se llevara a cabo la anexión a España, pero la respuesta de los dominicanos no se hizo esperar y desde el mismo día que se izó la bandera española iniciaron las protestas, como fue el caso de Olegario tenares, en San Francisco de Macorís, Idelfonso  Mella,  en Puerto Plata, Eusebio Manzueta, en Yamasá.

Bravo recuerda que la primera acción armada que hubo, fue  el 2 de mayo de ese mismo año, en Moca  encabezada por José Contreras  y posteriormente, Francisco del Rosario Sánchez, en el Cercado, San Juan, en la zona fronteriza , “Aunque fracasaron militarmente, fue la llama que mantuvo  encendida en la población dominicana, que era  posible oponerse a la anexión”.

El decano de humanidades, quien ha dedicado más de la mitad de su vida a enseñar historia, asegura que  la restauración se convirtió en una auténtica guerra de liberación nacional, la cual “los  dominicanos no hemos dimensionado hacia el mundo, como valor del pueblo dominicano, ya que fue una  guerra totalmente popular, porque para entonces, el 90 por ciento de la población era campesina  y el campesinado se integró a luchar en ese proceso que  posibilito que todos los sectores de la población dominicana participaran  en la lucha que permitió la recuperación de nuestra soberanía nacional y que entendiéramos de una vez y por todas que somos dominicanos”.

El escenario fundamental de la Restauración fue la región del Cibao, pero se luchó también en el Este y en el Sur, Santiago fue la sede del gobierno restaurador y surgió un nuevo liderazgo.

La importancia de conmemorar  acontecimientos pasados, según opina Bravo, es porque posibilita  rescatar figuras que han estado en el olvido, debido a que solo se hace  alusión  a un sector, “con todo el mérito correspondiente, pero  sin embargo, debemos investigar y  es un reto que tenemos en la Facultad de Humanidades,  sobre todo  el papel de la mujer en el proceso de la guerra restauradora, nunca  ha sido tomado en cuenta, ni en nuestra historia y seguro que las hay”, pero como dijo,  en el tratamiento de los hechos históricos alguien siempre queda marginado.

En estos tiempos parecería paradójico e increíble, cuando se relata que en otros tiempos, como en la época de la Restauración, hubo dominicanos que  no aceptaron ser presidentes de la república y muchos de los que la ocuparon fue por circunstancias, coyunturas del momento y de manera interina, “Esos hombres no pasaron factura, porque fue una lucha popular genuina, por rescatar nuestra  soberanía, por querer ser dominicanos, esa es  la clave de todo ese proceso, ahí entendimos que  tenemos raíces africanas y no somos africanos, tenemos  raíces españolas y no somos españoles, somos dominicanos”, resaltó el profesor al asegurar que el sincretismo de todo este proceso, es una nueva sociedad, una nueva etnia, que  hemos venido conformando y configurando en todos estos procesos y por eso es  importante rescatar la memoria histórica en un mundo  globalizado como el que hoy se vive, “lo que nos puede dar sustento y energía para  poder continuar como nación es justamente nuestra identidad”.

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