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Evolución del Carnaval Dominicano

Por: Providencia Rossi Pujols

Califé
Califé

Santo Domingo. Los Taínos no conocieron el carnaval, a decir del folclorista dominicano Dagoberto Tejeda, debido a que la expresión cultural llegó a Santo Domingo procedente  de España, tras la colonización, por lo tanto no existe a nivel pre colombino en ninguna de las islas, pueblos, países que  hoy conforman América Latina y el Caribe.

El Carnaval, llegó a la isla de Santo Domingo  antes de 1520, vestido de Diablo Cojuelo como símbolo del mal,  por lo que es otra de las primacías dominicanas.

Entre los personajes que trajeron los españoles, “estaba fundamentalmente el Diablo Cojuelo, que era un diablo  de mameluco enterizo, rabo, porque era la representación del mal, una mascarita con  una bemba grande, nariz achatada y dos cachitos, es  la imagen del diablo mefistofélico medieval y La muerte, debido a que el Carnaval es la lucha entre la vida y la muerte”, asegura Tejeda.

Dagoberto Tejeda
Dagoberto Tejeda

Durante la época de la colonia, la élite celebraba bailes de carnaval exclusivo y excluyente, donde el pueblo no tenía acceso, lo realizaban en lo que es hoy el Museo de las Casas Reales, donde los ricos se disfrazaban de Las Mil y una noche, curas, monjas,  máscaras y personajes de Venecia, París, nada que tuviera que ver con la cultura popular. El escándalo de la colonia lo constituían los estudiantes de la universidad “como muchos de ellos venían de diferentes países, aquí no tenían  control, hacían el comité de carnaval, para la época  de carnaval alquilaban por una noche, una casa en la ciudad colonial, en el barrio de los artesanos, donde hoy está Santa Bárbara, disfrazaban unas amigas y salían por las calles y nadie sabía quiénes eran, comenzaban entre  6 y 7 de la noche el baile de carnaval de los estudiantes, con orquesta y concluía  cuando salía el sol, terminaban borrachos voceando improperios”.

De acuerdo a lo narrado por el experto en folclor, el esquema colonial se transfiere al periodo republicano y pos restauración, el carnaval de salón para la élite y la calle  para el pueblo. Después de la lucha patriótica de la Restauración, el Carnaval jugó su papel en el despertar de la conciencia  de la dominicanidad como identidad, “cuando  los ricos de aquí comienzan a ir a parís y Venecia descubren  que la élite  parisiense tenía el carnaval como un espacio  privilegiado, entonces  vienen a sus clubes, traen confetis y serpentinas, pero comienzan a dominicanizarlo”, destaca el folclorista, al recordar que el personaje símbolo del carnaval europeo es el rey momo y aquí cambian la figura del rey por una reina, la cual  se elegía por medio del voto, “pero estos costaban dinero, por lo que la reina pertenecía a las familias sagradas y  se coronaba en un baile  excluyente y con invitaciones”.

Exhibición Museo Carnaval Vegano

Durante la primera intervención norteamericana, el carnaval es prohibido y solo aparecen algunas  manifestaciones, “porque como el carnaval es un espacio crítico, los americanos sabían que de ahí iba a venir toda una propuesta contestataria  contra ellos”.

En la era de Trujillo, como el tirano no provenía de las familias sagradas, ni tenía relaciones con éstas, aunque fuera presidente, “vio que  a través del Carnaval podía relacionarse con esa élite, por lo que comenzó  a darle  apoyo a los carnavales de salón”. En la última fase trujillista hubo un cierto tipo de aguantar las manifestaciones populares, según cuenta Tejeda.

Son los panadero, mecánicos, billeteros, pintores de brocha gorda y policías, habitantes de  los barrios de Villa Francisca, San Carlos, Villa Juana, creados en el periodo trujillista, que transforman el Carnaval. Entonces el Parque Enriquillo era el Centro del Carnaval popular, “El carnaval es transformado en el traje, en la máscara  y con  la aparición de una gran cantidad de personajes que es parte de la creatividad popular”, destaca Tejeda.

Entre los personajes que surgieron en esa época, están, Roba la gallina, personaje símbolo de la futilidad, (senos y sentadera más grandes), es una herencia africana; se me muere Rebeca, que es una crítica  a madres con niños enfermos que salen por el barrio a pedir dinero; Califé, personaje favorito de Tejeda, al cual califica como “la conciencia del carnaval”, debido a que es la expresión contestataria más  creativa e interesante, creado por Chencho, un hojalatero, como una sátira a los que  privaban en blancos e intelectuales.

Al eliminar físicamente a Trujillo, el pueblo se convierte  en el centro del carnaval, es entonces cuando  se vacían los salones, “ya no están  legitimados en término social,  sino que es un irrespeto al pueblo y desaparecen los bailes de salón y el escenario es el pueblo, asumiendo una esencia totalmente popular”, es por eso que hoy vemos que en muchos lugares,  como La Vega, el escenario del carnaval cambio, la élite baja a la calle, a nivel popular.

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